30 estatuas humanas conocieron el miércoles su posición en Las Ramblas

William Jaramillo era profesor de artes folclóricas en Cali, Colombia. Se había dedicado al teatro y a la danza. Desde hace once años es estatua humana en La Rambla. Y lo seguirá siendo. William es uno de los dos dragones que se ubican a mitad del paseo de Barcelona y ha sido uno de los 30 solicitantes que han conseguido un puesto fijo en La Rambla, tras pasar una selección a la que se habían presentado 82. Ha cumplido uno de los principales requisitos: tener documentación que acredite formación o experiencia profesional en arte dramático o artes escénicas.

El próximo miércoles está previsto que el Ayuntamiento de Barcelona realice el sorteo para repartir horarios y ubicaciones a las 30 estatuas seleccionadas, las que se quedarán fijas. Un proceso de regulación que comenzó el año pasado y que quiere acabar con la sobresaturación de los últimos años.

“Ya se veía cualquier cosa”, apunta William, que descansa un momento de su agitada sesión de la mañana. Nunca pensó cuando abandonó su país que acabaría en el centro de Barcelona, de estatua. Sabía que al llegar España lo tendría difícil para seguir desarrollando su vida artística. Las danzas folcloricas colombianas no es lo que más se lleva en la cosmopolita Barcelona. “Por eso me saqué el titulo de soldador. Desde que estoy aquí, por la mañana, vengo a hacer de estatua, y por la tarde reformas, pero eso está también muy mal. Con la crisis han bajado mucho. Ahora vivo sobretodo haciendo esto”, explica.

Cuando llegó a Barcelona, visitó La Rambla. Vio las estatuas y, ante la necesidad, tomó la decisión de pasar a ser una de ellas. Esta es la historia que más se repite entre los que han ido poblando el paseo. Queda algún autóctono, pero la mayoría son rumanos, búlgaros, sudamericanos. Como William y su primo, también seleccionado, y con el que hace dúo. “Hoy no está porque se ha cogido fiesta”, apunta. Los dos son ahora los Dragones de La Rambla, uno de los personajes más populares. Incluso ha llegado a vender algún que otro traje bajo encargo.

Hay otros dragones en otros paseos europeos. “Pero el que llevo puesto no lo venderé nunca”, asegura. Casi a cada momento hay turistas haciéndose la foto. Él sabe cómo interactuar con ellos y arrancarles una sonrisa. “La regulación era necesaria. La Rambla ha cambiado mucho en estos últimos años. Se estaba degradando. Ahora lo malo es a quien le toque el horario de tarde. En verano da igual, pero en invierno… ¡Será terrible!”.

El Ayuntamiento colgó la semana pasada en la sede del distrito quiénes habían sido seleccionados y quiénes no. La decisiónmunicipal ha agitado los ánimos entre las diferentes estatuas, algunas de las cuales se han organizado en un colectivo de una treintena que anuncian movilizaciones. “Las estatuas no nos vamos a quedar quietas ante lo que han hecho”, anuncian algunas de ellas. Mañana se acaba el periodo para presentar alegaciones, pero la sensación es que el Ayuntamiento quiere dar carpetazo rápido al asunto. A muchos les extraña que el número de seleccionadas, 30, sea el mismo de las plazas que se quedarán definitivamente. La mitad en horario de mañana, de 10 a 16 horas; y el resto, de 16 a 22 horas.

“Yo no presentaré ninguna alegación. No me presenté. Lo bueno de trabajar en la calle es la libertad. Es incompatible tener horarios”, apunta Elvis Costelo. Él se irá, desaparecerá del paseo, como también lo hará el militar de la Segunda Guerra Mundial con el teléfono descolgado al que nunca contesta. Y también abandona otro clásico de la Rambla, Cleopatra, una de las más veteranas. Aunque Julio César se queda. Como también lo hace el ángel dorado de la parte superior del paseo, cuya elaborada puesta en escena deja más aún en ridículo a algunas supuestas estatuas. Como la del hombre mapa de la parte inferior del paseo, una persona subida en una tarima con diferentes mapas pegados a su cuerpo.

La Máscara también se queda, o más bien quien la interpreta, el colombiano Alonso Guerrero, que puede llegar a aguantar casi dos horas sin moverse. Casi sin pestañear. “Imposible. No puede ser una persona”, asegura Cesare, un turista italiano incrédulo, que no le aparta la mirada. Alonso no se mueve ni cuando le echan monedas. Cesare espera durante quince minutos delante de él un movimiento. “Creo que finalmente se ha movido… Creo que lo he visto ¿Seguro que no es una estatua?”, pregunta aún incrédulo. “No se cree que sea una persona”, explica su amigo Maximo, que le hace de intérprete.

Alonso es de las estatuas más jóvenes, tiene 29 años, y en los más de dos años que está en la Rambla ha hecho de Jacinto Maracas –su primer personaje– y de Ace Ventura. Estudiante de cine y artista de teatro de calle. Sus cinco horas diarias de estatua se las toma muy en serio. “La técnica es importante… Estar completamente quieto no es fácil”, asegura. “Es bueno que se haya regulado había gente que hacía de estatua sin tener ni idea, que venía a pedir dinero, que obligaba a que la gente pagase… No tiene que ser así. Es también arte y estamos en una parte de la ciudad muy importante”, añade Alonso. Cree que dar buena imagen es importante, por el oficio y por Barcelona. Él cuando actúa siempre se rodea con un círculo de incrédulos como Cesare. El ser estatua humana, no era lo previsto –de hecho, para prácticamente ninguna de las estatuas de la Rambla–, aunque tampoco totalmente descartable.

Teodoro y Elena nunca lo habían imaginado. Marido y mujer, rumanos, y ciclistas en el paseo de Barcelona. También seleccionados. A punto de cumplir cuatro años en la Rambla, ambos eran profesores de teatro y de música en su país. “Trabajábamos en lo que aquí se llama una casa de cultura. Pero la crisis…”, apunta Teodoro. En el 2007 llegaron a Barcelona y, prácticamente desde entonces, trabajan haciendo de estatua. Si William con su dragón es plenamente interactivo con los paseantes y Alonso es completamente estático, Teodoro y Elena la mayor parte del tiempo permanecen quietos, de vez en cuando se mueven, sin hablar y con movimientos que recuerdan a unos mimos. Técnica que conocen bien. “Cuando llegamos no encontrábamos trabajo. No hablábamos el idioma y aquí, como en Rumanía, la cultura en época de crisis… No podíamos dar clases, actuar… Vimos la Rambla y nos quedamos”, apunta mientras Elena acaba de maquillarse. Tienen dos hijas en Rumanía. “Estamos diez horas y es cansado, pero tenemos esto”, señala.

Quienes no lo tendrán son el otro ángel, el blanco, el de la parte final de la Rambla que suele actuar cerca del hombre mapa. Las estatuas de barro, la Bruja de la Bella Durmiente del principio del paseo, su marido, el que está subido en el coche de al lado, el hombre dorado con sombrero de copa… De hecho, casi todas las estatuas que se ubican en la parte inferior y superior del paseo van fuera. Algunas de ellas anuncian movilizaciones, mientras que otras prefieren callar. Las que hablan aseguran que Julio César pide dinero, que los Dragones no son estáticos, que el ángel dorado supera los dos metros, que, todos, hay algún requisito que no han cumplido. Y que es una injusticia que el soldado de la Segunda Guerra Mundial, conocido como el Chino, o Cleopatra vayan fuera. Hablan de mafias, de favoritismos, de compra de títulos, de falsificaciones… “Cuando se supo que se iba a regular han venido muchas estatuas a Barcelona de otras ciudades y se han quedado con el puesto. Hay estatuas muy buenas que se quedan fuera y otras muy malas que pasan la selección. Nadie tiene títulos que certifiquen estudios de teatro. Se han comprado o se han falsificado”, denuncia Ciucur Sorin, portavoz del colectivo de una treintena de estatuas. Son partidarios de comenzar a pagar por hacer de estatuas –ahora no se paga nada–. Bahrie Shabanova, búlgara de 43 años, se maquilla para una de sus últimas funciones. Después de casi dos años, no ha sido seleccionada. Se emociona al pensar que va a tener que dejar la Rambla. “Nos quedamos en la calle”, asegura.

www.lavanguardia.es

Detectives Barcelona. Detectives Girona. Detectives Andorra. Detectives Barcelona. Detectives Girona. Detectives Andorra. Detectives Barcelona. Detectives Girona.

This entry was posted in ¿QUÉ HAY DE NUEVO?. Bookmark the permalink.

Comments are closed.