Jesus Pastor Guardia Civil y el Códice del Beato de Liébana

A primera hora de la mañana del 29 de septiembre de 1996, dos encapuchados entraron en el museo de la Seu d’Urgell, en Lérida, redujeron con un aerosol a la encargada, y se llevaron el ejemplar expuesto del ‘Códice del Apocalipsis del Beato de Liébana’, uno de los 24 ejemplares que existen en la actualidad de esta obra, hecho entre los siglos IX y X y valorado en 18 millones de euros. La historia de cómo el Grupo de Patrimonio de la Guardia Civil logró recuperarlo tras largos meses de investigación es digna de una novela policiaca. Y precisamente en eso se ha acabado convirtiendo. La obra se titula ‘Objetivo Beato’, y su autor es uno de los hombres que participó en la búsqueda del Códice y acabó deteniendo a sus ladrones: el sargento Jesús Pastor, que habló con EL DIARIO MONTAÑÉS sobre su obra.

- Usted dice en la novela que la investigación del robo, que llevó meses, fue muy compleja. ¿A qué se debió esa complejidad?

- La complejidad se debió a dos factores. Por un lado, inicialmente, no contábamos con ningún indicio, y estábamos convencidos de que nos encontrábamos ante una banda de especialistas en este tipo de robos. En España, no es habitual que se robe una obra de arte de esa relevancia, ya que lo que aquí se sustrae suelen ser piezas de segunda o tercera categoría. Por otro lado, tuvimos que emplear, para la resolución del caso, gran cantidad de medios materiales y sobre todo humanos, ya que la investigación se prolongó durante varios meses en diversas provincias como Lérida, Barcelona, Madrid, y Valencia, teniendo que atravesar igualmente nuestras fronteras para realizar investigaciones junto con policías de otros estados.

- A partir de la falta de indicios inicial, ustedes encuentran la pista del que resultaría ser el cerebro del robo. ¿Qué sucedió entonces?

- Encontramos indicios de que en Barcelona había una persona que podía estar implicada en el robo del códice. Era un hombre que decía ser francés, que se ganaba la vida dando clases particulares de inglés, y aseguraba ser experto en arte medieval. Pero, cuando pensamos que el cerco lo habíamos estrechado, éste hacía días que había abandonado su residencia.

- ¿Dónde le localizaron después de su huida?

- A través de una investigación que se relata íntegra en la novela, logramos dar con su paradero en Valencia. Establecimos sobre él una vigilancia permanente y descubrimos que, a diario, deambulaba por pubs y ambientes gays de Valencia. Ello nos obligó a introducir a uno de nuestros agentes en ese escenario. Un buen día, nuestro hombre entabla amistad con el sospechoso y a partir de este momento, fue fundamental para la recuperación del códice la información que este agente sonsacaba al investigado.

- ¿Cómo eligieron al agente que se iba a infiltrar?

- En primer lugar por sus amplios conocimientos de arte. Ello, nos daba seguridad que si conseguía contactar con el sospechoso y comenzaban a charlar sobre esta materia, él tendría mil y una salidas. También se le eligió por sus amplios conocimientos de inglés, idioma en que el sospechoso conversaba normalmente. Finalmente, le elegí por su valía y su temple, y mi confianza.

- ¿Qué hizo el agente para ganarse la confianza del sospechoso?

- Como conocíamos la pasión de nuestro objetivo por el arte, fue tan sencillo como sentar a nuestro agente próximo a él, hojeando una revista de arte.

- ¿Qué sucedió entonces?

- Con los datos que aportaba el agente infiltrado y otras vías de investigación que el resto del grupo de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil paralelamente llevaba a cabo, un buen día se realizó la explotación de la operación. Se efectuaron diversos registros en los lugares y domicilios que nuestro objetivo visitaba fuera de sus horas de ocio. Gracias a la minuciosidad de la investigación, y por qué no decirlo, influyendo la suerte también, en uno de los lugares que registramos hallamos el códice.

- ¿En qué condiciones estaba el códice cuando lo recuperaron?

- En el momento de hacernos con él, creímos que estaba en perfecto estado. Pero, cuando lo analizaron los peritos, descubrieron que una de sus hojas había sido cortada del lomo, seguramente para dar prueba a un comprador de que tenían el libro. Hasta la fecha, no hemos sabido nada del paradero de esa hoja.

- En esa primera fase de la investigación, detuvieron al cerebro del robo del Beato y a algunos de sus cómplices, pero no a los autores materiales. ¿Qué les llevó hasta ellos?

- La investigación no había finalizado. Habíamos detenido al organizador del robo y a otros encubridores o receptadores, pero no a los autores materiales. Las pesquisas sobre un compañero sentimental del organizador detenido en Valencia nos llevaron hasta Tarragona, donde capturamos a los autores materiales. En las amplias declaraciones de estos últimos detenidos, supimos que habían sido contratados bajo la promesa, que nunca se llegó a cumplir, de percibir una importante cantidad de dinero cuando se efectuara la venta del códice a un coleccionista.

- Aparte del Códice del del Beato de Liébana de la Seu de´Urgell, ¿recuperaron en la operación policial otro ejemplares?

- Sí, se recuperaron otros importantes libros medievales sustraídos en centros religiosos de Cataluña. Alguno de los libros robados no fue posible recuperarlo, puesto que el organizador de los robos lo había entregado a una prestigiosa sala de subastas internacional, y esta a su vez lo había subastado, perdiéndole la pista

- En el transcurso de la investigación, se produjeron algunas anécdotas. ¿Podría darnos alguna de muestra?

- Una muy curiosa sucedió justo después de detener al cerebro de la banda. Para ver su reacción, le dejamos hojear el códice recuperado. Antes de tocarlo, se puso celofán en los dedos. Pensando que el hombre actuaba así para no dejar plasmadas sus huellas en el libro, le dijimos: ‘¿hombre, estas en las dependencias de uno de los cuerpos de policía más profesionales del mundo y aquí se juega limpio!’. Entonces él nos explicó que no hacía eso por evitar que le cogiéramos las huellas, sino para que la grasa de sus dedos no manchase la obra y con el tiempo la deteriorara. También fue impactante cuando se encontró cara a cara con el guardia civil con el que había compartido copas en los pub que visitaba.

- ¿Qué fue de los implicados?

- Baste decir que el cerebro del robo fue a la cárcel en Lérida, y que se convirtió en una pequeña celebridad en ese lugar: daba clases de inglés a los reclusos y publicaba relatos y poesías con las que llegó a ganar premios literarios. Pero un día, logró fugarse. El cómo lo hizo, y lo que ocurrió después, tendrán que averiguarlo leyendo la novela.

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