Joël Dicker: “En cada libro, como en el tenis, siempre se parte de cero”

Cuando Joël Dicker (Ginebra, 1985) estaba a punto de buscarse «otro trabajo» y poner en un margen de su vida la literatura (había escrito ya cinco libros y solo uno de ellos había sido publicado sin gran éxito), la fortuna llamó a su puerta con el sexto: «La verdad sobre el caso Harry Quebert». Un thriller policíaco del que ha vendido ya más de 750.000 ejemplares, del que está previsto su adaptación al cine y con el que ha rozado el premio Goncourt (le faltó un voto), el más prestigioso de Francia, país donde se ha convertido en un fenómeno editorial. Publicado en España por Alfaguara, que el año próximo lanzará su primera novela «Los últimos días de nuestros padres», litiga en las listas de los más vendidos de media Europa con otro best-seller, «Inferno», de Dan Brown. «Es un honor competir con él porque es capaz de que muchísima gente lea. Y eso es algo muy importante».

Etiquetado como un cruce entre Larsson, Nabokov y Philip Roth (del que es un gran admirador, junto a Marguerite Duras, Steinbeck y Dostoiesvki), en «La verdad sobre el caso Harry Quebert» el escritor suizo aborda el asesinato de una adolescente en un pueblo de New Hampshire (Estados Unidos). El principal sospechoso es un famoso escritor, mentor del protagonista, un joven literato que acaba de publicar su primer gran best-seller. Éste intentará descubrir lo que sucedió 30 años atrás.

-En su primer libro abordó la II Guerra Mundial, ¿por qué ese cambio de tema tan radical: un thriller que recuerda a la serie «Twin Peaks»?

-Me han hablado de ella pero no la conozco. El origen de la idea, es el origen de la creación. Siempre hay una escena que va desencadenando ideas. Estaba en Estados Unidos, en una casa en Maine [donde suele pasar los veranos]. Hice un dibujo que podía ser la escena donde se desarrollará la historia y luego fueron llegando los personajes: Marcus, Harry… y su relación; Nola…

-En esa relación, Harry ha sido el mentor de Marcus y una figura decisiva en su carrera literaria. ¿Ha tenido usted algún padrino parecido?

-No, ese es un tipo de relación que existía antes pero ya no. Yo no he tenido ningún padrino ni mentor.

-Entre los temas del libro se encuentran el de la amistad y la búsqueda de la verdad…

-La amistad es un elemento muy importante para mí. La relaciono con el amor físico, erótico, pero también la amistad entre amigos, que puede ser igual de fuerte. En cuanto al otro tema, ¿qué es la verdad? ¿Cuando no decimos toda la verdad es una mentira? En el libro hay un juego alrededor de todo eso.

-La narración se sitúa en tres franjas temporales, 1975, 1998 y 2008, de donde parte la historia, justo antes de la elección de Obama, ¿por qué eligió ese momento?

-Pasé mucho tiempo en Estados Unidos, entre 2006 y 2008, y sentí un cambio muy importante e indispensable para el país. El hecho de que fuera elegido Obama era el signo de un cambio que necesitaba Estados Unidos. Si hubiera sido elegido McCain hubiera significado una vuelta atrás. Yo incluso llegué a pensar que si Obama no salía no volvería al país.

-Marcus, como escritor que acaba de lograr su primer gran éxito, se ve agobiado por su editor que le exige otro best-seller. ¿Ha querido retratar la voracidad del mundo editorial?

-Esta búsqueda del libro que funciona, que vende, nos lleva a una cuestión más general: el sentido que tiene lo que hacemos. Marcus pertenece a una generación, que es la mía, en la que nos planteamos a menudo el sentido de nuestra vida porque nos repiten que dentro de 50 años no existirá el mundo. La cuestión es dónde encontramos el sentido a nuestra vida.

-En Francia no quiso que su libro fuera publicado en versión digital, ¿por qué motivo? ¿Tiene algo que ver con que su madre sea librera?

-A mí no me convence el ebook, no se crea la misma relación con el lector que con el libro de papel. Con mi editor hemos procurado que tenga un precio más asequible. El ebook es un instrumento muy interesante que da acceso a bibliotecas enteras, pero el papel tiene que pervivir. Me reafirmo en esa idea cuando encuentro a gente que solo lee en ebook, algo cada vez más habitual. Creo en la convivencia de ambos soportes, porque si desaparece el papel nos veremos obligados a leer lo que nos impongan otros que serán los que decidan lo que se digitaliza. El día que los gobiernos controlen los libros y te digan lo que puedes o no leer, entonces será demasiado tarde. Y sí, mi postura también es una defensa del librero. Los escritores tenemos cierta responsabilidad en esta lucha para que no se acaben las librerías y en proteger los empleos.

-¿Usted, como Marcus, persigue escribir la obra maestra?

-No, yo busco el placer de escribir.

-¿Siente vértigo ante las expectativas creadas a su alrededor?

-Rafael Nadal ha ganado ocho veces Roland Garros, pero en cada torneo tiene que volver a empezar, lo mismo le sucede a Federer. El tenis es el deporte que mejor explica el problema de la creación. Desde que te presentas eres un perdedor. Siempre partes de cero.

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